Julio - Agosto 2004
Mis
cachorritos ‘lloran’… ¿Será herpesvirus?
Por: Dr. Luis Carlos Osorio
Médico Veterinario - CaniNorte S.A.
Centro de salud
Bogotá- Colombia
Cómo prevenir, diagnosticar y tratar
una enfermedad fatal para el mejor amigo del hombre.
La infección por herpesvirus
canino es una enfermedad aguda, fatal, que generalmente se acompaña de necrosis
hepática en el neonato. Los cachorros
recién nacidos son especialmente susceptibles por su inadecuada capacidad para
regular la temperatura corporal. Ellos pueden adquirir la infección en el útero;
durante el nacimiento, al pasar por el canal del parto; por contacto con
hermanos de camada infectados o secreciones oronasales de la madre infectada. Se
pueden presentar abortos y muertes fetales si la infección es intrauterina. Las
infecciones generalizadas y fatales se desarrollan en cachorros expuestos cuando
tienen menos de una semana de edad; en comparación, cuando tienen más de dos
semanas, son resistentes y desarrollan una infección leve o inaparente. El
periodo de incubación, de cuatro a seis días, transcurre después de la
exposición inicial. La invasión del epitelio nasal y de las amígdalas es
seguida por la multiplicación del virus en células epiteliales, lo que lleva a
necrosis, invasión del virus a la submucosa y una viremia acompañada de aumento
del recuento de glóbulos blancos entre tres y cinco días. También hay aumento del tamaño de los ganglios
linfáticos y bazo, en donde el virus se localiza y replica. La inflamación de
pequeños vasos sanguíneos (vasculitis) con necrosis y la diseminación del virus
a glándulas adrenales, riñones, pulmones, bazo, e hígado, causan necrosis
multifocal de dichos órganos. El recuento de plaquetas en sangre disminuye por
destrucción autoinmune o por la presencia de microcoágulos, asociados a la
vasculitis. La meningoencefalitis es habitual, aunque los cachorros infectados durante la primera
semana de vida o antes, mueren sin llegar a presentar sintomatología
neurológica. En los sobrevivientes, pueden persistir deficiencias neurológicas
permanentes, de las cuales, las más comunes son problemas de equilibrio. Se ha
detectado afección ocular, que puede causar cataratas e inflamación de la
córnea y retina con ceguera subsecuente.
Los signos clínicos de infección por herpesvirus en cachorros incluyen
depresión, disminución de la respuesta a la lactancia, llanto persistente
(‘enfermedad del chillido’), diarrea amarillo-verdosa, rinitis, dolor abdominal
e incoordinación. Una característica definitiva es la ausencia de fiebre. Las
hemorragias petequiales ‘en puntos’ pueden notarse sobre las mucosas, y son
prueba del bajo recuento de plaquetas (trombocitopenia) y vasculitis
relacionadas con la enfermedad. En la piel del cachorro, a veces se puede notar
enrojecimiento con pápulas rojas que progresan a vesículas; otras lesiones son
papulares o vesiculares en el orificio vulvovaginal, prepucio, cavidad oral o
tórax. En algunos casos se puede presentar edema subcutáneo, ‘acúmulo de
líquido’ en el abdomen ventral y área inguinal. Los signos neurológicos pueden
preceder las etapas terminales de la enfermedad. Con frecuencia se presenta la
muerte en un lapso de 24 a 48 horas después del inicio de los signos clínicos
en cachorros infectados. Los cachorros de más de tres a cinco semanas, al momento
de la infección inicial, pueden presentar sólo infección leve o
inaparente.
El diagnóstico definitivo de la infección
por herpesvirus se determina por la
historia clínica, cambios patológicos y, si se puede, aislamiento del virus.
El tratamiento para la infección por herpesvirus en general es muy poco
útil, dada su progresión rápida y fatal. La mortalidad de los cachorros se
podría reducir con inyecciones intraperitoneales de 1 a 2 ml de sueros
hiperinmunes obtenidos de perras recién infectadas; otra posibilidad es
inyectar una vez por día, por vía subcutánea, en días seguidos, 0,1 ml, 0,2 ml,
0,3 ml , 0,2 ml, y terminar con la aplicación de 0,1 ml del mismo suero. La
elevación de la temperatura ambiental a 36,6 ó 37,7 grados centígrados con 45%
a 55% de humedad ambiental, podría aumentar la posibilidad la supervivencia del
cachorro durante el brote de enfermedad; teniendo en cuenta que esta
recomendación se hace por la dificultad que tiene el virus para multiplicarse
en estas condiciones en pruebas de laboratorio.
Tomado
de: HOSKINS, J. Pediatría Veterinaria
Perros Y Gatos. Interamericana Mc.Graw-Hill: México. Pág 599.