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La genética poblacional y la selección en caninos

Por: Dr. Jesús Alfredo Berdugo
Director Científico - Colombian Veterinary Research Genetics

Dr. Miguel Ángel Bernal
Esp. Genética y mejoramiento animal
Docente Universidad Juan de Castellanos

La genética es, sin lugar a dudas, el camino más prudente a seguir en el objetivo de todo buen criador: obtener sanos campeones caninos.

Desde un comienzo, la selección de los mejores ejemplares ha sido una de las grandes metas por parte de los criadores, actividad que se realizaba de acuerdo a las características fenotípicas individuales y utilizando el conocimiento acerca de sus progenitores por parte de los criadores, quienes podían prever la calidad de sus descendencias. Este procedimiento, totalmente valedero, hoy en día no es tan fácil de realizar, debido a la migración de los ejemplares entre zonas de un mismo país o procedentes de otros; este conocimiento sobre el comportamiento de la heredabilidad de los caracteres fenotípicos no se puede realizar con tanta certeza; para esto existen nuevas herramientas que pueden ayudarnos, como son las pruebas de ADN.

En nuestro país, desde los primeros meses del año 2003, el Club Canino Colombiano ha estado realizando las pruebas de paternidad para los caninos asociados; para ello ha utilizado 13 prierm., que son marcadores de sitios específicos del ADN, los cuales obtenemos a partir de muestras de sangre de los padres y de los hijos. Una vez hemos secuenciado y amplificado estas muestras, tratadas con los marcadores con un procedimiento llamado PCR (reacción en cadena de la polimeraza), que nos permite obtener, a partir de un segmento de ADN, millones de copias del mismo en un tiempo corto, y de esta manera poder visualizarlo en un gel de agarosa, en donde se presenta como una serie de líneas, que no son sino la expresión física de la porción de ADN seleccionada para el estudio (figura 1).


Figura 1. Verificación del producto de PCR en gel de agarosa

Comparando este patrón de bandas, podemos determinar si los individuos seleccionados para el estudio presentan el mismo patrón o, como en el caso de las paternidades, si los hijos son la suma de la secuencia de la madre y el padre, ya que cada uno de éstos aporta el 50% del genoma a su descendencia.

Pero estas pruebas van mas allá; cuando tenemos una población grande, completamente identificada, así como las diferentes familias, podemos determinar cuáles de estos marcadores están directamente relacionados con la expresión de una característica fenotípica, que es o no deseable, y determinar su heredabilidad.

La genética y los rasgos hereditarios
La ciencia moderna nos ha ayudado a entender por qué diferentes generaciones de una familia tienen el mismo color de ojos. Por qué a veces se dan, aunque no haya antecedentes en la familia. Los genes, responsables de estos rasgos, son pequeñísimos paquetes de información que contienen instrucciones sobre cómo se desarrollan y funcionan.

Éste es un ejemplo simple, pero en producción es importante poder resolver preguntas como:
¿El tamaño de una camada tiene relación directa con la familia o con el cruce de la familia A y la familia B?
¿El tamaño de la camada es heredable?
¿El tamaño y densidad de huesos o masa muscular es propia de una o varias familias?
¿Cuáles familias tienen alta heredabilidad de uno o varios rasgos?

En otras especies, como bovinos y porcinos, muchas de estas preguntas ya tienen respuesta, hasta llegar al punto de que se pueda determinar, por ejemplo, que el toro 234 de la familia X, cruzado con la vaca 45 de la familia Y, aumenta la producción de leche un 7% en su descendencia.

Este ejemplo lo podemos aplicar igual a porcinos, pero…
¿Cuánto nos falta en producción canina para calcular estos datos?
¿El comportamiento genético canino se puede determinar igual que en otras especies?
¿Cuánto interviene el factor medio ambiental en la producción de mejores crías?
¿Hasta dónde los factores medio ambientales son determinantes de la producción de buenos ejemplares?

Éstas son solo algunas de las preguntas que tenemos por contestar, y para ello lo primero que necesitamos son datos del comportamiento genético de nuestros ejemplares. Precisamente para esto es que sirven nuestras pruebas de paternidad, de la mano con los datos del desarrollo de nuestros ejemplares (número de crías por parto, talla en diferentes edades, conteo espermático de padres, abuelos, hijos etc.).
Todos estos parámetros, deseables en nuestros ejemplares, son los que, con una buena asesoría genética, podemos establecer, para que así mismo perduren generación tras generación.

Hasta el momento nos hemos referido a los aspectos productivos de la genética, pero poder establecer caracteres predisponentes de enfermedad es otro de los puntos de gran importancia en nuestra práctica clínica; pues al adentrarnos en el estudio de los trastornos genéticos que causan enfermedad, podemos ver que no todas las patologías hereditarias se manifiestan en el nacimiento. Muchos errores de la química del organismo pueden causar daños antes de que aparezcan los síntomas; algunos de éstos son evidentes en el momento del nacimiento, pero otros están ligados a la edad o a la dieta, o se vuelven evidentes al momento de administrar un fármaco. Veamos cuáles:

* Fibrosis quística: un trastorno de los pulmones y del sistema digestivo.

* Distrofia muscular de Duchenne: una enfermedad que consume los músculos.

* Síndrome de Di George/velocardiofacial: un trastorno cardíaco, inmunitario.

* Glaucoma: acumulación peligrosa de presión en el interior del ojo.

* Enfermedad de Gaucher: afecta al hígado, al bazo y a la médula ósea.

Estas son solo algunas de las patologías de carácter hereditario, y son el resultado de la interacción de uno o varios genes o de la mala lectura del genoma.

¿Podemos diagnosticarlos a tiempo?
Para algunas patologías ya se conoce el gen causante, y podemos, mediante una técnica especial, diagnosticar si nuestros ejemplares son portadores de dicho defecto y así poder decidir con quién cruzar estos ejemplares para que dicho defecto no sea expresable, o simplemente eliminarlos de la reproducción, a fin de que estas patologías no se hereden y pasen a nuevos portadores.

La genética de poblaciones ofrece buenas oportunidades para planificar nuevos programas de mejora o perfeccionar los ya existentes. Con modelos matemáticos, se pueden calcular ciertas cantidades o parámetros genéticos. Algunos de éstos son:

1. Heredabilidad (h²), que se define como la fracción de la variación total, debida a causas genéticas.
2. Correlación genética, que es una medida del grado de enlace genético entre dos o más caracteres en el mismo individuo.
3. El coeficiente de consanguinidad (F), que expresa la desviación de un sistema concreto de apareamiento del de una población de apareamiento al azar.

Con estos parámetros podemos generar un adecuado programa de selección y conseguir que nuestros cruces produzcan campeones sanos.

También podemos determinar los caracteres que deseamos heredar; hasta dónde la carga genética es influenciable por el medio ambiente; la consanguinidad entre nuestros ejemplares hasta dónde afecta a sus descendencias y su expresión fenotípica.

Como es claro, son más las preguntas que tenemos por resolver que las respuestas que proporcionamos en este artículo, pero sólo con la colaboración de los criadores y del Club Canino Colombiano, podremos establecer programas de cría orientados a la mejora fenotípica por medio de la genética.

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