| Por: Hans Müller
(Tomado de la revista de la FCI – Edición 1/2004)
Los perros
de trabajo y el extraordinario auge del agility son los dos temas centrales
que aborda en esta ocasión Hans Müller, Presidente de la Federación
Cinológica Internacional, FCI.
Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha sabido aprovechar las capacidades
especiales de los perros, utilizándolas para sus propios fines.
Este es un motivo importante por el cual, en el curso del tiempo, han
nacido muchas razas diferentes. Para nuestra satisfacción, hacemos
constar que en muchos países miembros de la FCI, se procura mantener
las razas para el trabajo que originalmente se les han atribuido.
Los verdaderos perros de trabajo se han resistido a las tendencias generales
de la moda en la FCI, y corresponden todavía a los estándares
originalmente fijados para estas razas, tanto en su apariencia exterior
como en su comportamiento. A estas razas pertenecen los sabuesos que,
el año pasado, se presentaron a la prueba de la Copa Europa, celebrada
en Francia. En general, tales razas, pertenecen a viejas estirpes y el
trabajo con ellas guarda una estrecha relación con las disciplinas
más antiguas en la cinología de la caza. A estos perros
se les exige robustez y perseverancia, y su trabajo está orientado,
en gran medida, hacia la fiabilidad y prestación. Los que no son
cazadores, conocerán a estos perros y sus cualidades por antiguos
cuadros y grabados, pero, en la mayoría de los casos, no tendrán
la oportunidad de observar a estos perros en su trabajo, porque también,
hoy en día, en muchos países, la caza con sabuesos en su
forma original está muy limitada por las disposiciones legales.
Esto no cuenta para Francia donde este trabajo con perros es aún
muy popular y se practica con frecuencia. El informe sobre competiciones
por el tÍtulo nos da una impresión interesante y tradicional
del trabajo con los sabuesos.
Contrariamente al trabajo con los sabuesos, el agility se cuenta entre
nuestros logros más recientes en lo tocante a la cinología
del deporte. Durante el último decenio, esta disciplina ha experimentado
un importante auge y apenas habrá un país de la FCI en donde
no se practique. Se trata de una disciplina dinámica, interesante
y divertida, lo que favorece su popularidad. Estas cualidades hacen que
los medios masivos se interesen vivamente en el agility. Por ello, no
es sorprendente que en los informativos sobre cinología, se le
dé tanto espacio a esta disciplina. Si una vez las carreras de
Lebreles se conocieron como “’as carreras de la gente pobre’,
quizá este término podría aplicarse también
al agility. Hay, sin duda, muchos paralelismos con las pruebas de obstáculos,
sin disminuir por ello el atractivo de ambos deportes. ¿Por qué
el agility no podría llegar a ser un día una disciplina
olímpica? Nos alegramos de poder presentarles en esta edición
a Estonia, como miembro federado de la FCI, una asociación fuertemente
inspirada por la vecina Finlandia; dicho esto en el mejor sentido de la
palabra, como se puede comprobar fácilmente.
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