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Por: Ruby de Perdomo
Aspectos que diferencian
un buen criador, de otros que están muy lejos de serlo.
Muchos aficionados creen que si
no tienen varias camadas en un solo año, no tendrán nada
que exhibir al año siguiente. Esta manera de pensar conlleva a
un exceso de crianza, el cual tiende a bajar la calidad de una raza. Los
siguientes son los tipos de criadores que existen por ahí. ¿Con
cuál se identifica usted?
PUPPY MILLS (fabricantes de cachorros, o ‘mileros’,
término adoptado del inglés). Su único propósito
es criar indiscriminadamente, para ganar dinero. Los cachorros generalmente
son levantados en condiciones veterinarias e higiénicas indeseables
y sin ninguna clase de interacción humana ni de socialización.
Los cachorros se venden a las 3 ó 4 semanas de edad, sin haber
pasado por las etapas necesarias para un crecimiento mental y físico
adecuado, y desde luego, sin las vacunas. La alimentación que reciben
generalmente es de calidad inferior.
PUPPY FARMS (fincas
reproductoras). Tratan a los cachorros como si fuesen ganado. Su objetivo
principal es también hacer dinero. Los cachorros reciben cuidados
veterinarios rutinarios y son mantenidos en lugares limpios. Pero el contacto
humano que reciben es escaso o inexistente. El propósito es ganar
dinero vendiendo un ‘producto’ aparentemente sano. También
se deshacen de los cachorros antes de tiempo.
CRIADORES DE GARAJE.
Generalmente reproducen las mascotas de la familia. El propósito
principal es recuperar el dinero invertido y permitir a los niños
vivir la experiencia del ‘milagro de la vida’. Los cuidados
veterinarios van desde: “¿hay que llevar el perro al veterinario?”,
hasta llevarlo únicamente para las vacunas anuales.
CRIADORES INFERIORES.
Muchas veces no llevan el perro al veterinario, porque la mayoría
de ellos vacunan a sus ejemplares. Quieren ganar en las exposiciones,
conocen el estándar de su raza, pero no necesariamente lo estudian
ni lo analizan. Siempre tienen alguna razón para cruzar un perro,
aunque éste no haya ganado ni un solo punto.
No se molestan en tratar de entender el comportamiento de su perro. Están
convencidos de que quienes compran sus cachorros deben sentirse privilegiados.
No tienen un programa de crianza estructurado y tratan de criar con el
ejemplar que esté ganando en ese momento, sin evaluar los pedigríes.
CRIADORES PROFESIONALES.
Para ellos la crianza es más que un ‘hobby’, y su único
propósito es criar aunque sea un solo cachorro superior a sus reproductores,
y del cual se puedan sentir orgullosos en las pistas. Un buen criador
no distribuye cachorros a manos llenas, sino que saca una o dos camadas
cada año. Los cachorros de las camadas que no reúnan estrictamente
los requisitos del estándar de la raza, son vendidos como mascotas,
con contrato de esterilización. Un buen criador sabe que jamás
recuperará el dinero invertido en sus ejemplares, y que siempre
serán mayores los egresos que las ingresos. Un buen criador estudia
cada publicación relacionada con su raza, y además los estándares
y el juzgamiento de otras razas. Un buen criador trata de entender los
conceptos estructura-movimiento y sabe bien, por ejemplo, cuál
es la falla estructural que hace que un perro ‘reme’ al moverse.
Un buen criador asiste a las especializadas de su raza para ver los ejemplares
de otras regiones del país. Conoce los pedigríes y no duda
un minuto en cruzar su ejemplar con un perro que pasa desapercibido, porque
sabe que éste es un mejor cruce que el ejemplar que está
ganando en la actualidad. Un buen criador vende sus perros con contratos
para proteger los intereses del cachorro, de los nuevos dueños
y los suyos propios, y lo que es más importante, para cuidar la
excelencia de sus líneas de sangre. Un buen criador sigue los pasos
de sus cachorros y está siempre a disposición de los nuevos
dueños.
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